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Desde siempre había tenido curiosidad de probar alguna sustancia alucinógena, pero como no me muevo en el 'mundillo' no sabía muy bien dónde ir a buscarlas, ni si lo que me iban a dar era bueno o no.   

 

Tuve la mala suerte de tener un accidente justo cuando llegaron las trufas, así que decidí no tomarlas todavía hasta recuperarme. No obstante, el resto de mis amigos estaba impaciente por probarlas, así que se vinieron a casa y mientras yo les cuidaba sin tomar nada ellos se pusieron al lío.  Decir que somos dos parejas de entre 30-40 años, y que era nuestra primera experiencia.

 

Como decía antes, la historia fue en mi casa.  Puse un poco de música relajante, velas de colores, incienso, y empezaron a comérselas mientras les observaba con curiosidad.  La manera de tomarlas fue comerlas directamente, sin te ni nada.  Por las caras que ponían tenían pinta de estar asquerosas, pero se las fueron comiendo, despacito y masticándolas bien.  A los pocos minutos, mi chica empezó a sentir dolor en el estómago y las vomitó... mis otros dos colegas estaban tranquilamente sentados, mientras comenzaba el efecto.  Poco después empezamos a hablar, y a mi colega le costaba expresarse, aunque yo le veía bien, parecía que estaba como confundido.  De vez en cuando decía cosas como '¡Halaaaa!' y expresiones de ese tipo.  La novia de mi colega empezó a llorar... pero se tranquilizó enseguida... yo no sabía muy bien que pasaba, pero decían que estaban bien, así que no preocupé demasiado...  Un rato después, el efecto debió incrementarse, porque ya no eran capaces de expresarse bien y se quedaron tumbados en el sofá, escuchando música y estando a su rollo... Cuando despertaron comentaron que había estado muy bien, que perdían la noción del tiempo y del espacio, y que al cerrar los ojos tenían ensoñaciones de mundos fantásticos y pensamientos filosóficos...  En fin, cenamos (las tomaron a las tres de la tarde y a las ocho ya estaban más o menos bien), y esperé a la semana siguiente para tomármelas yo.

 

Una semana después me dispuse a comerme las trufas.  Eran sobre las siete, también en mi casa.  MI novia estaba allí, sobria, por si las moscas.  Había comido sobre las dos o las tres, así que debían haber pasado unas cuatro horas desde mi última comida.  Así que me puse al lío, y la verdad es que si que están malas... lo bueno es que es poco rato.  Me las comí directamente del 'envase', masticando muy bien y despacito.  Al comerlas notaba que el estómago no las aceptaba muy bien, y el sabor se te mete por la nariz y es un poco asqueroso.  

 

Pues bien, tras un rato yo pensaba que no me iban a hacer efecto, pero de repente me fijé en la tele y como que la veía muy bien, vamos como en 'alta definición', luego empecé a tener una sensación de calorcito en todo el cuerpo... es muy agradable, como cuando estás en la cama y te arropas y estás calentito.  Empecé a notar el tacto raro... como si yo fuese de goma, sobre todo en los dedos de las manos y en los labios.  Inmediatamente comencé también, a ver patrones en el sofá, en las paredes, por todas partes... patrones como del estilo de los paños de ganchillo que hacen las abuelas... pues así...  Parecía que la cosa iba subiendo, de hecho yo notaba como oleadas... no se explicarlo muy bien, es como una sensación de calor que te va subiendo desde el vientre, por el pecho hasta llegar a la cabeza.

 

El caso es que como ya veía cosas me fuí al baño, que mis colegas me dijeron que los azulejos eran la leche.  Lo cierto es que los azulejos eran lo más normal del mundo, pero al mirarlos y quedarte un rato fijo en ellos, aquello empezó a moverse.  Lo que estaba viendo era como un reino marino (los azulejos eran azules, como con 'manchas grises y rojas'), con sirenas, dioses marinos (hasta con tridentes), bancos de peces... bueno era espectacular.  No me lo podía creer... mi novia estaba conmigo partiéndose de risa, pq yo lo que hacía era mirar los azulejos del baño, que para mí eran otro mundo diferente...  Tras un rato de flipe de azulejos volví al salón... que ya era como otro sitio.  Todo estaba lleno de colores, los focos de luz eran espectaculares, las paredes estaban llenas de patrones, y las cosas tenían vida... de hecho me parecía que uno de los focos de luz tenía sentimientos... flipas...  algo muy curioso fue que veía el salón como desde arriba... es decir miraba a las cortinas y me parecía verlas como si estuviese por encima de ellas.

 

Una cosa de la que me di cuenta es que es muy emocional.  Físicamente se dilatan las pupilas, se acelera el pulso y la respiración es entrecortada todo el rato.  Emocionalmente es muy fuerte.  Yo en mi caso estaba feliz de la vida, y mis pensamientos era que había un montón de cosas que no podía ver si no estaba allí (es decir, cuando estoy sobrio), mi sensación era de alegría por poder ver todo aquello que se me escapaba en la vida cotidiana, pero igual que te da por reir, supongo que te puede dar por llorar, porque las emociones están muy a flor de piel.  

 

Otra cosa que me dio por pensar es en la realidad.  Realmente cuando estás dentro, la realidad es lo que tú ves, y no hay otra realidad posible, de hecho yo pensaba que mi novia estaba como en otro plano de existencia en el que no era capaz de ver todo lo que yo estaba viendo, y que se estaba perdiendo las cosas reales... en fin una rallada considerable, pero siempre como de buen rollo, muy contento todo el rato.  Aunque supongo que es fácil que te entre mal rollo, ya que la realidad se desmorona completamente... al menos en mi caso...  Creo que si tienes algún trastorno psicológico, ese desmoronamiento de la realidad puede ser realmente difícil de asimilar...

 

Fue muy curioso una vez que me apoyé en la mesa y de repente se hizo minúscula... un rollo Alicia en el país de las maravillas, que luego siguió cuando apagué la luz y salí al pasillo, que yo veía como un túnel rodeado de puertas en marcos con ángulos extraños, al final del cual había un espejo que estaba convencido de que llevaba a otro mundo... realmente era la ventana que lucía con la luz del exterior... por suerte vivía en un bajo :D, pero vamos que al acercarme ya volvía a ser la ventana otra vez y empezó otra ensoñación que ya no recuerdo... 

 

En resumen, el viaje fue espectacular.  El componente de ensoñación y alucinación fue muy alto.  Con la dosis que tomé (15gr), tengo la impresión de que podía controlar el viaje.  Es decir, como dirigir un poco la ensoñación hacia donde yo quería... al menos relativamente, pq si me dejaba ir demasiado perdía la noción de donde estaba y qué estaba haciendo, no se que pasará con dosis más altas o con otras trufas más potentes.  Poco a poco fue bajando y me quedó una sensación como de relajación... eso sí luego me costó dormir, y al día siguiente estuve con un ligero dolor de cabeza, no se si por las trufas o por la falta de sueño.

 

Y eso es todo, en conclusión, una experiencia muy intensa e interesante que repetí posteriormente (ayer mismo) y que seguramente vuelva a repetir en unas semanas.

 

Saludos, Ángel.